«Considero que el trabajo de la memoria es un trabajo en tiempo presente. Los acontecimientos históricos, por muy atroces que sean, permanecen ocultos a nuestros ojos a menos que se hable de ellos, a menos que se vuelvan a articular y a relatar constantemente. En ese sentido, veo mi papel como artista como una especie de agitador de los recuerdos de otras personas para generar historias actuales, discursos que puedan enseñarnos sobre los errores (políticos) del pasado».

«Me parece muy importante comprender los mecanismos políticos y sociales que deben establecerse para crear la democracia como sistema político. Mis proyectos han sido una forma de abordar de manera crítica estos temas relacionados con la política y la sociedad».

«Somos testigos constantes de las atrocidades que ocurren en el mundo actual. Y mi responsabilidad como creador me lleva a creer que ser testigo no es suficiente. Por eso, he decidido trabajar con dedicación en proyectos en los que creo que mi participación puede generar un compromiso constructivo y aportar formas críticas de pensar sobre la historia».