«Mi objetivo es unir las luchas que abordan el mismo tema, a pesar de que se desarrollen en lugares geográficamente muy distintos. El cine se ha convertido en un medio para estos debates y, de hecho, la mera presencia de la cámara aporta cierta conciencia de sí misma a la conversación».

«El proceso de hacer cine político no consiste en realizar un documental o una película-ensayo en sí mismo, sino más bien en cómo el material y las condiciones políticas en sí mismas dan forma al lenguaje fílmico y cómo puede surgir una nueva forma a partir del momento, sin una sobreproducción de imágenes “esperadas”».

«El cine —al igual que los conocimientos jurídicos, históricos, científicos y geológicos— nos ayuda a comprender mejor las complejidades de la cuestión de la tierra y la relación de propiedad que la sustenta».