
OSCAR MUÑOZ
Indicios
PARÍS
SOLO SHOW
09.10-15.11.2025
1. TEXTO DE LA EXPOSICIÓN
Para su cuarta exposición individual en mor charpentier, el artista colombiano Oscar Muñoz (n. 1951) continúa su exploración de toda la vida del frágil vínculo entre imagen y memoria. A lo largo de su práctica, Muñoz investiga la noción de huella y la inestabilidad de la representación examina cómo las imágenes —al igual que los recuerdos— persisten, se desvanecen y se disuelven con el tiempo. Los procesos de proyección, desempolvado e impresión no solo representan la desaparición, sino que la representan, transformando el acto de mirar en una negociación entre presencia y borrado. La memoria emerge menos como un registro estable que como una práctica de atención, moldeada tanto por lo que se escapa como por lo que permanece. En la sala principal, un primer conjunto de videos cuestiona la posibilidad de capturar el momento. Hombre de arena proyecta, sobre un lecho de arena, el gesto sísfico de una figura que intenta en vano escapar de una ola, explorando así la naturaleza cíclica del esfuerzo y la impermanencia de la memoria. En Proyecto para un memorial (Beltrán), negativos fotográficos se proyectan sobre una frágil superficie de papel y agua, rindiendo homenaje a quienes desaparecieron en el sur de Colombia durante las décadas de 1980 y 1990. Doomscroll extiende esta exploración al ámbito digital, donde fragmentos de texto de periódicos, novelas y películas aparecen y desaparecen en las pantallas de los teléfonos inteligentes —las letras se disuelven en el agua—, lo que sugiere cómo la saturación de información puede convertirse en un mecanismo del olvido.
Una segunda constelación se dirige al hogar y a la esfera íntima, donde la memoria se rememora a través de objetos cotidianos. En Monumento, los marcos de mármol blanco transforman retratos familiares en relicarios huecos, preservando el espacio de la imagen al tiempo que se reconoce su ausencia. Otra instalación muestra fotografías filmadas a través de vidrio reflectante que permite que la luz ambiental y el sonido se infiltren en estos vídeos — aparentemente imágenes fijas proyectadas en pequeñas pantallas dentro de marcos — los retratos se completan con conversaciones grabadas, murmullos y sonidos, integrando recuerdos íntimos en su entorno. Este proceso se desarrolla aún más en Fundido a blanco, donde sutiles movimientos de luz y aire animan el rostro del padre del artista que se queda dormido, en un estado de transición donde coexisten la ausencia y la presencia.
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En La planta baja, Muñoz explora la imagen impresa, tratando el archivo visual como registro y construcción. Archivo por contacto reconstruye la vida urbana de Calis a partir de fotografías no vendidas tomadas por fotocineros desde la década de 1940 hasta la de 1970. Organizadas cronológicamente, las imágenes revelan cambios arquitectónicos, cambios demográficos y jerarquías sociales, representando una danza entre observador y observado que resalta el peso político de la imagen. Junto a ella, una pequeña obra muestra dos fotogramas de contacto tomados desde lados opuestos de una calle, que capturan a una niña mirando hacia atrás y a un niño —sujeto de su mirada— sonriendo a otro fotógrafo. Aquí, Muñoz escenifica la magia del instante fotográfico a través de una microhistoria donde el azar se convierte en estructura. La fragilidad material y la noción de archivo son el corazón del capítulo final de la exposición, donde Lo demás es historia se despliega en varias formas: una serie de cuatro mesas y una instalación mural que comprende varios cientos de serigrafías sobre papel. Creadas con polvo de carbón y arcilla, recolectadas y dispuestas por el artista, estas imágenes —que a veces tienden a la abstracción pura— son fragmentos que oscilan entre la aparición y el borrado, transformando el espacio en un archivo viviente. Finalmente, Señales de vida presenta 18 dibujos realizados con polvo fino, acompañados de un video basado en la primera película de Werner Herzog, en la que el aislamiento y la monotonía llevan a la locura a un soldado. La obra opta por centrarse en una vasta nube de polvo para evocar el absurdo de la guerra y los conflictos que han marcado a Colombia.

